NO TE DES POR VENCIDO

Ganas de darnos por vencidos

  • ¿Te sientes apático y nada te importa mientras observas cómo pasan los días y tú sigues sin entrevistas? 
  • ¿Comienzas a pensar que tienes que resignarte con el primer empleo que te ofrezcan, aunque no esté bien pagado o no te guste?
  • ¿Sientes que el “modo automático” y el desapego comienzan a controlar tus acciones?

Te aseguramos que no eres la única persona que se siente así; es más habitual de lo que crees.

Cuando “tiramos la toalla” ante las dificultades, normalmente eso no tiene que ver con que no haya oportunidades y no podamos explotarlas, sino con que mientras crecíamos, los adultos a nuestro alrededor, en lugar de enseñarnos a identificar nuestros talentos y alcanzar nuestras metas, nos “dieron por perdidos” y nos enseñaron a resignarnos y a ser conformistas.

Ahora vamos a darte argumentos para que elimines esas falsas ideas de tu cabeza y puedas despertar el talento oculto que llevas dentro para conseguir la carrera profesional que realmente tienes y te mereces, sin tomar en cuenta género, edad ni prejuicios de ningún tipo.

Es muy posible que, en su momento, no hayas tenido cerca a alguien que te ayudara a ver tus talentos, o que hoy por hoy no tengas dinero para contratar un psicólogo o un coach, pero la buena noticia es que tú puedes recuperar tu locus de control interno ¿No es cierto?

Historias de personas talentosas que se dieron por perdidas.

Vamos a ver tres historias reales de gente con muchísimo talento y potencialidades que, sin embargo, se dejó “dar por perdida” en eso que realmente le apasionaba:

Lucía:

Desde los diez años sabía que era superdotada, pero la escuela no le interesaba demasiado.

Estudiaba las materias que le aburrían sólo porque era lo que se esperaba de ella, y casi siempre las suspendía, y para las materias que le gustaban tenía tanto talento que no tenía que esforzarse ni un poco por sacar buenas notas.

Por eso, algunos maestros la adoraban y otros la odiaban.

Sus padres, en lugar de motivarla a tomar cursos extracurriculares de las materias que se le daban bien, le exigían que mejorara en las materias en las que iba mal, y además la presionaron para que estudiara una carrera sencilla para asegurar que le fuera bien.

De alguna manera, la estaba “dando por perdida”. Lucía aceptó esa carrera, se graduó y consiguió un trabajo normal que nunca la llenó, dejó de enfocarse a lo que sí le gustaba y se limitó a no ser demasiado mala en lo que tenía que hacer.

Roberto:

Siempre fue un chico estudioso y aplicado, con excelentes calificaciones, especialmente en matemáticas, y sus padres lo motivaron a estudiar ingeniería pues era una profesión valorada y bien pagada.

Roberto se dejó llevar pese a que, aunque lo hacía muy bien, no era lo que más le gustaba, y obtuvo el título con la mejor nota de la universidad.

Consiguió de inmediato buenos puestos, viajó por todo el mundo y formó una hermosa familia, pero siempre sintió que “algo le faltaba”.

Actualmente trabaja catorce horas al día en una multinacional con todos los lujos pagados por la empresa, y es un ejemplo de éxito profesional para los demás.

Sin embargo, él en el fondo se ha “dado por perdido” porque no siente que a estas alturas del partido pueda hacer un cambio drástico de carrera y comenzar a dedicarse a lo que realmente le apasiona.

Jorje:

Era un niño al que el cole no se le daba demasiado bien porque siempre estaba muy inquieto y prefería irse de pinta para andar en patineta.

Fue el segundo de cuatro hermanos, el mayor muy bien portado, y sus padres siempre lo estaban comparando con él, dicíendole que ya se estuviera quieto, tranquilo, y se pusiera a estudiar, y al mismo tiempo le reforzaban la idea de que era un bueno para nada.

Jorge desde los trece años se puso a pensar que si era un burro, no tenía ningún sentido que siguiera en la escuela, que era para personas inteligentes, y a los dieciséis terminó botando el cole para dedicarse a pequeños trabajos en bares o de camarero.

Con el tiempo pasó al sector comercial, pero siempre con trabajos mediocres. Aunque seguramente tiene grandes talentos para otras cosas, nunca llegó a identificarlos ni a explotarlos.

El punto en común de estas historias de darse por vencido

Puede que te identifiques con alguna de estas historias, o que te hayan hecho recordar a alguien que conozcas. 

Lo que todas tienen en común es que se dieron por vencidos o las personas que tenían alrededor asumieron que no iban a llegar muy lejos.

Su problema principal es que saben que algo les está faltando, pero no saben qué, y asumen que el problema está dentro de ellos y no se puede cambiar.

¿Que debes hacer para evitar darte por vencido? 


Por eso, para evitar darte por vencido, tienes que trabajar activamente en conocerte y en encontrar tu camino: es la mejor forma de que te sientas bien y quitarte ese peso de encima.

Puede que te de miedo comenzar de cero, pero eso no va a ser así porque vas a utilizar todo lo que ya sabes como trampolín para evolucionar, vas a aprovechar tu experiencia previa para que todo te sea más fácil.

¿Cómo empezar un nuevo camino hoy mismo, sin abandonar los logros y herramientas que has alcanzado hasta ahora? 

Hagamos un pequeño ejercicio: 

Piensa en alguna situación de tu vida en la que sentiste satisfacción por algo que hayas hecho a nivel personal o profesional, lo importante es que recuerdes a detalle la emoción que te embarcó, y con eso en la cabeza analices por qué te salió todo bien. 

No necesitas ser humilde ahora, estamos en confianza. 

Acto seguido recuerda otros momentos similares, y por último anota qué fortalezas tienes que hicieron que esos momentos tuvieran grandes resultados.

Ahora, esas mismas fortalezas las puedes poner al servicio de nuevos logros y metas, sin importar que sean muy diferentes a los que ya has obtenido.

Esperamos que te sea de utilidad este contenido y le saques el máximo provecho, si quieres conocer más sobre la búsqueda de empleo te invitamos a ver la página que hemos preparado para profundizar sobre esta temática.

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